¿Por qué la IA no puede hacer una traducción jurada?

¿Por qué la IA no puede hacer una traducción jurada?

¿Por qué la IA no puede hacer una traducción jurada?

Estamos rodeados de inteligencia artificial. Nos sugiere series, nos escribe correos, nos hace resúmenes de libros que no leímos… incluso se atreve a traducir documentos. Pero hay un terreno donde, al menos de momento, la IA no tiene pase: la traducción jurada.

Sí, esa que te piden cuando vas a estudiar fuera, casarte con alguien de otro país o convalidar un título. Esa que lleva sello, firma y que, si no está perfecta, te devuelven todo el papeleo como si nada. 

¿Y sabes qué? No hay ChatGPT que valga.

El primer problema: Las leyes no entienden de algoritmos

Aunque la IA lo haga todo en segundos, ningún país (por ahora) reconoce legalmente una traducción jurada generada por máquina. ¿Por qué? Porque para que sea válida necesita llevar el nombre y la firma de un traductor jurado autorizado como los de Traductores Jurados iTrad. Uno de carne y hueso.

Y sí, eso implica que alguien humano ha leído el documento, ha entendido lo que dice y pone la cara (y la responsabilidad legal) en ello. Algo que, por muy lista que sea, la IA no puede hacer. Ni firmar. Ni responder ante un juez si se equivoca.

La precisión no es lo suyo (al menos no aún)

La IA es rápida, sí. Pero no siempre precisa. Y cuando hablamos de documentos legales, notariales o académicos, una coma fuera de sitio puede significar un problema real. O una palabra mal traducida. O un término legal que en un país quiere decir una cosa y en otro, otra muy distinta.

El contexto importa. Mucho. Y eso la IA aún no lo pilla del todo. Te puede traducir “título” como «title», cuando en realidad debería ser “degree certificate”. Y claro, eso en una universidad extranjera puede suponer el rechazo automático.

¿Y la confidencialidad?

Porque no hablamos de traducir la carta de un restaurante. Estamos hablando de sentencias, contratos, certificados de nacimiento o adopción. Documentos que contienen información sensible, personal o directamente confidencial.

Y aquí viene otro problema: muchas IA funcionan en la nube. ¿A dónde va tu información? ¿Quién accede? ¿Dónde se almacena? No hay respuesta clara. Y para trámites serios, eso no es aceptable.

¿Entonces la IA no sirve para nada?

No exageremos. Puede ser una ayuda. Un primer borrador. Una herramienta de apoyo. Pero nunca, al menos por ahora, un sustituto real de un traductor jurado. Porque no tiene criterio, ni contexto, ni responsabilidad legal.

Lo que sigue siendo insustituible

Un traductor jurado sabe cuándo adaptar un término, cómo tratar una ambigüedad y qué exige el país al que va dirigido el documento. Sabe cómo formatear la traducción, cómo sellarla, cómo dejarlo todo listo para que ningún funcionario tenga excusa para rechazarlo.

Y, sobre todo, responde por su trabajo. ¿Puede hacer eso una IA? No.

En resumen: la IA traduce, pero no certifica

Por mucho que avance la tecnología, la traducción jurada sigue siendo y seguirá siéndo durante un buen tiempo un trabajo humano. De responsabilidad, de precisión y de conocimiento legal.

Así que si estás tentado de traducir tu partida de nacimiento con el traductor automático de turno… mejor piénsalo dos veces. O prepárate para volver a empezar el trámite desde cero.

Compártenos tu documento