Traducción oficial: diferencias clave con una traducción normal

Traducción oficial_ diferencias clave con una traducción normal

Lo vemos cada semana. Alguien se acerca a nuestra agencia con un título, un contrato o un certificado. “Ya está traducido, lo hizo mi primo que vive en París”. Y cuando le preguntamos si es traducción oficial, pone cara de duda.

Ese gesto lo dice todo: no sabía que había una diferencia. Y que esa diferencia podía hacer que la embajada le devolviera los papeles, que la universidad rechazara su solicitud, o que el proceso se retrasara semanas.

Porque sí, una traducción oficial no es simplemente una traducción bien hecha. Es un documento con peso legal, firmado por un profesional autorizado, que certifica que lo que dice ahí se corresponde con el original, palabra por palabra.
Y no, no vale cualquiera, aunque sepa el idioma.

En este artículo vamos a contártelo todo. Con la información que necesitas si estás en ese punto en el que una mala decisión puede costarte tiempo, dinero y alguna que otra cana de más.

Qué te llevas leyendo esto (y por qué deberías hacerlo antes de traducir nada)

Si estás leyendo esto, probablemente tienes entre manos un documento importante que necesitas traducir. No hablamos de una receta de cocina ni de los subtítulos de una serie. Nos referimos a cosas que importan de verdad: trámites legales, estudios, contratos, procesos judiciales o administrativos.

Aquí vas a aprender:

  • Qué es una traducción oficial de verdad, y cómo se diferencia de una traducción convencional (aunque ambas estén “bien hechas”).
  • Por qué no vale traducirlo tú, ni pedirle a alguien que se le dan bien los idiomas.
  • En qué situaciones sí o sí necesitas una traducción oficial (y cuándo puedes ir más relajado con una simple).
  • Qué documentos suelen requerir traducción oficial (y por qué algunos te sorprenderán).
  • Cómo se pide, cómo se entrega, y cómo asegurarte de que no la líes.
  • Qué hacer si ya tienes una traducción… pero no sabes si es válida.

Traductor sí, pero ¿jurado?: lo que convierte una traducción en oficial

La diferencia empieza por quién firma

Traducir, técnicamente, puede hacerlo cualquiera que sepa dos idiomas. Pero firmar una traducción con validez legal, solo puede hacerlo alguien acreditado oficialmente para ello: un traductor jurado. Esa es la palabra clave.

Una traducción oficial es aquella que está:

  • Hecha por un traductor jurado acreditado
  • Firmada y sellada
  • Acompañada de una certificación legal, en la que el profesional afirma que esa traducción es fiel y completa respecto al original

Es decir, es un documento legal, no solo lingüístico.

¿Y entonces qué es una traducción normal?

Una traducción simple es eso: una traducción sin validez legal. Bien hecha, profesional incluso, pero que no sirve para presentar ante organismos oficiales.

Sirve para entender, para comunicar, para vender, para divulgar. Pero no para presentar un título ante una universidad francesa, ni un certificado en un juzgado, ni un contrato en una embajada.

Y lo más importante: las diferencias no están en el idioma, están en la responsabilidad legal. Una traducción oficial es vinculante. Una simple, no.

En qué situaciones no vale improvisar: necesitas traducción oficial (y punto)

Esto no es cuestión de gustos. Hay trámites que solo se aceptan con traducción oficial, y si no lo llevas así, te lo echan para atrás.

Casos típicos en los que te lo pedirán sí o sí:

  • Al solicitar visados o permisos de residencia
  • Para nacionalidad o adopciones internacionales
  • Matrimonios en el extranjero
  • Ingresos en universidades fuera del país
  • Procesos judiciales o administrativos (divorcios, custodias, testamentos…)
  • Homologación de títulos académicos
  • Contratación o licitaciones con empresas extranjeras
  • Certificados médicos o de discapacidad para trámites oficiales
  • Reconocimiento de títulos y formación profesional

Casos en los que te puedes relajar

  • Para presentaciones informales
  • Para traducciones internas de empresa
  • Webs corporativas sin validación legal
  • Currículums o cartas informativas
  • Comunicación entre departamentos internacionales

Ojo: incluso en estos últimos, si el cliente (empresa o administración) lo exige, tendrá que ser oficial. Así que, cuando te pidan una traducción, haz la pregunta mágica:
“¿Tiene que ser oficial?”

Más allá del pasaporte: los documentos que suelen requerir traducción oficial

No solo se trata del certificado de nacimiento. Hay muchos documentos que entran en este saco, y a menudo sorprende.

Documentos personales y civiles

  • Partidas de nacimiento, matrimonio, defunción
  • Certificados de antecedentes penales
  • Libros de familia
  • Sentencias judiciales

Documentos académicos

  • Títulos universitarios
  • Certificados de estudios
  • Expedientes académicos
  • Cartas de convalidación o admisión

Documentación profesional y empresarial

  • Contratos de trabajo
  • Escrituras de constitución
  • Estatutos de empresas
  • Balances contables

Documentación médica

  • Informes médicos
  • Certificados de discapacidad
  • Resultados clínicos para seguros o tratamientos

Consejo: si tu documento está expedido en un idioma distinto al del país donde lo vas a presentar, lo más probable es que necesites traducción oficial. Mejor confirmarlo antes de enviar.

Cómo se solicita una traducción oficial sin perder la cabeza

Aquí no hace falta hacer malabares. Solo seguir estos pasos y dejarte asesorar si tienes dudas:

Paso 1: Escanea bien el documento

Evita fotos torcidas, sombras, esquinas recortadas. Lo ideal es un PDF limpio y completo. Si hay varios documentos, que estén organizados y claros.

Paso 2: Consulta si es necesaria traducción oficial (o ya lo sabes)

Pregunta directamente al organismo donde lo vas a entregar. Si no sabes, nosotros en iTrad te ayudamos a verificarlo.

Paso 3: Envíanos el documento y cuéntanos para qué lo necesitas

Cada documento puede tener matices según el destino: no es lo mismo un certificado para una universidad que para un consulado. Esos detalles nos ayudan a afinar.

Paso 4: Recibe la traducción jurada

En muchos casos la puedes recibir por email, con firma electrónica válida. En otros, necesitarás la versión impresa con firma y sello físicos. Te informamos antes de enviártela.

¿Y si ya la tengo traducida? ¿Puedo convertirla en oficial?

No.
Una traducción oficial tiene que ser realizada desde cero por un traductor jurado. No se puede “legalizar” una traducción ya hecha por otro profesional, aunque sea muy buena.

Sí podemos usar esa traducción como base para ahorrar tiempo. Pero el traductor jurado siempre la revisará, corregirá y firmará bajo su responsabilidad.

Lo que muchos no saben… y luego se lamentan

¿Caduca una traducción oficial?

La traducción, como tal, no caduca. Pero el documento original sí puede tener una validez limitada. Por ejemplo, los certificados de penales suelen tener una vigencia de tres meses.

¿Sirve una sola traducción oficial para varios trámites?

Sí. Pero si necesitas entregarla físicamente en varias instituciones, mejor pedir copias certificadas, ya que algunas no devuelven documentos.

¿Se puede hacer la traducción oficial online?

Sí. Hoy en día trabajamos con firma electrónica válida para muchos trámites. Aun así, hay administraciones que exigen el papel, con sello original. Pregunta antes.

Preguntas frecuentes respondidas de forma directa

¿Puedo traducirlo yo si sé el idioma?

No. Solo un traductor jurado acreditado puede emitir una traducción oficial con validez legal.

¿Puedo enviar la traducción por email?

Depende. Si es con firma electrónica válida, . Pero si el organismo lo exige, tendrás que entregar el original en papel.

¿Cómo sé si un traductor es oficial?

Debe estar registrado como traductor jurado por el Ministerio de Asuntos Exteriores (en España) o por la autoridad oficial correspondiente. En iTrad solo trabajamos con profesionales acreditados.

No te juegues un trámite por un detalle que se podía evitar

En traducción, como en muchas cosas, no se trata de traducir bien, sino de traducir bien y con la autoridad necesaria.

Una traducción oficial no solo garantiza que el contenido es fiel. Garantiza que lo puedes entregar donde importa: ante universidades, ministerios, juzgados, notarías, embajadas.
Donde un error, una omisión o una firma que falta puede retrasarlo todo.

En iTrad, llevamos más de 10 años traduciendo documentos con validez legal para miles de clientes. Sabemos lo que hace falta, cómo lo piden y cómo resolverlo con eficacia.Así que, si tienes entre manos un documento que realmente importa, no improvises. Escríbenos. Cuéntanos tu caso. Y deja que lo traduzcamos como debe ser: con sello, con firma… y con responsabilidad.

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