Traducir antes o después de legalizar: el orden sí importa

Traducir antes o después de legalizar_ el orden sí importa

Parece una tontería. Un simple orden de pasos. Pero no lo es. Traducir antes o después de legalizar puede ser la diferencia entre presentar un documento válido o tirar por la borda semanas de trámites. Y no exageramos.

Cada día, cientos de personas se ven obligadas a repetir traducciones juradas, pagar legalizaciones dobles o ver cómo su título universitario, su certificado de nacimiento o su contrato notarial es rechazado por una embajada o una universidad extranjera… solo porque hicieron los pasos en el orden equivocado.

Sí, has leído bien. Aquí no se trata solo de traducir bien. Se trata de saber cuándo hacerlo. Porque el orden sí importa.

¿Qué vas a encontrar aquí?

No es otra guía aburrida. Aquí no venimos a repetirte lo que ya dicen en otras webs (y que nadie entiende). 

  • ¿Qué significa “legalizar” un documento?
  • ¿Traducción jurada? ¿Y eso qué lleva?
  • ¿Cuándo hay que traducir y cuándo hay que legalizar?
  • ¿Y qué pasa si lo haces al revés?

Legalizar no es lo mismo que traducir (aunque se parezca en lo aburrido)

Antes de meternos en materia, conviene dejar claras las cartas sobre la mesa. Porque entre el papeleo, los sellos, las firmas y los idiomas, es fácil hacerse un lío.

Traducir no es copiar un texto en otro idioma (y menos cuando es jurado)

Una traducción jurada es una traducción oficial, realizada por un traductor autorizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Lleva su sello, su firma y su número de registro. Es un documento con validez legal. No es una traducción cualquiera: es un documento nuevo con fuerza jurídica.

Y aquí va el detalle clave: ese traductor debe traducir todo lo que aparece en el documento original. Sí, eso incluye los sellos, anotaciones, apostillas, firmas, códigos QR y hasta los tachones, si los hay.

Si haces la traducción antes de legalizar… todo eso no saldrá en la traducción. Y tu documento será papel mojado.

Legalizar, en cambio, es validar la firma y autoridad

Legalizar no cambia el contenido del documento. Lo que hace es certificar que quien firma el documento está autorizado para hacerlo, y que esa firma es válida fuera del país.

Hay dos formas de legalizar un documento:

Apostilla de La Haya

Un sello único, rápido y relativamente sencillo. Si el país de destino forma parte del Convenio de La Haya, esta es tu vía. Vale para trámites entre España y países como Francia, Argentina, Alemania, México, etc.

Legalización consular

Si el país de destino no está en el Convenio, te toca pasar por el calvario consular: Ministerio de Justicia, Asuntos Exteriores, Embajada o Consulado… el tour completo.

El orden lógico (que pocos conocen): primero legalizar, luego traducir

Aquí está la clave de todo el artículo. Apúntatela:

Primero legaliza el documento. Después, tradúcelo.

Piénsalo así: si legalizas primero, todo lo que aparece en el documento —incluyendo los sellos oficiales— será traducido con validez legal. Si lo haces al revés, la traducción no recogerá la legalización y el resultado será incompleto e inválido.

Y no lo decimos solo nosotros. Lo dicen también los funcionarios del MAEC, los colegios notariales, los consulados extranjeros… y los cientos de clientes que se han tropezado con esta piedra.

El caso de Clara: cuando el título universitario se convirtió en un problema internacional

Clara acababa de terminar su máster en Madrid. Tenía una oferta para estudiar un doctorado en São Paulo. Entusiasmada, escaneó su título, lo mandó a traducir con urgencia y respiró tranquila. Hasta que el consulado brasileño le dijo que faltaba la Apostilla.

Legalizó el documento. Pero claro… la traducción ya no incluía la apostilla. Resultado: tuvo que volver a traducir. Dos semanas de retraso, doble coste y el visado se complicó.

Moraleja: primero legaliza, luego traduce. Siempre.

¿Siempre? Bueno, hay excepciones

Nada es blanco o negro en el mundo de la traducción jurada. Hay matices.

Casos en los que la traducción va primero:

  • Si el documento se traduce por exigencia del país de destino y debe legalizarse después en ese país.
  • Cuando se solicita una traducción hecha por un traductor jurado local (por ejemplo, en Canadá, China o Emiratos Árabes).
  • En algunas universidades extranjeras que exigen traducción antes de legalizar porque el documento legalizado lo emiten ellos mismos.

¿Y cómo saberlo? Muy sencillo: pregunta al organismo receptor. ¿Que vas a presentar un título en una universidad alemana? Escribe un email, llama, pregunta. No te fíes de foros ni de suposiciones. Cada país, cada entidad y cada trámite tiene sus reglas.

¿Y si ya me equivoqué? No entres en pánico (pero actúa rápido)

¿Ya hiciste la traducción antes de legalizar? ¿Te acabas de dar cuenta leyendo este artículo?

No pasa nada. Lo que hay que hacer es:

  1. Legalizar el documento original.
  2. Volver a traducir (sí, todo de nuevo) incluyendo ahora los sellos y anotaciones de la legalización.

La buena noticia es que ya sabes cómo va el documento, y que esta vez sí será válido.

Cómo hacerlo bien desde el principio: paso a paso sin dramas

1. Asegúrate de tener el documento completo

Nada de escaneos borrosos, ni copias a medias. Si falta una hoja, una firma o una fecha… vas mal.

2. Legaliza en la administración correspondiente

  • Títulos: Ministerio de Universidades o de Educación.
  • Certificados civiles: Registro Civil y Ministerio de Justicia.
  • Poderes notariales: Notario + Colegio Notarial + Apostilla.

3. Una vez legalizado, escanea todo el documento (incluyendo la apostilla)

Ese es el material que se traduce.

4. Contacta con un traductor jurado acreditado

Evita plataformas de freelancers o agencias sin credenciales. Busca profesionales reconocidos. Si necesitas ayuda: en iTrad podemos ayudarte.

5. Revisa que la traducción incluya todo

La apostilla, los sellos, las notas marginales, todo. Un traductor jurado serio no se salta nada.

Consejos de oro para no liarla (otra vez)

  • No improvises. Este no es el momento para “ver qué pasa”.
  • Consulta antes de actuar. Llama a la embajada, escribe al organismo, pregunta al traductor.
  • Guarda copia de todo, incluso de la cadena de emails. Puede ser tu salvavidas.
  • No aceptes atajos ni “traducciones juradas” que no estén selladas y firmadas.
  • Planifica con tiempo. Algunas legalizaciones pueden tardar semanas.

Preguntas frecuentes con respuestas que sí te sirven

¿Y si ya tengo la traducción hecha, puedo añadir la legalización después?

No. Tendrás que hacer una nueva traducción del documento ya legalizado.

¿Puedo traducir una copia?

Sí, siempre que sea legible y completa. Pero si el organismo de destino exige copia compulsada, asegúrate de entregarla junto con la traducción.

¿Una traducción jurada hecha en España vale en EE. UU.?

Depende. Muchos organismos en EE. UU. no reconocen traducciones juradas extranjeras y exigen una traducción certificada local. Por eso, pregunta antes.

¿Qué países no aceptan la Apostilla de La Haya?

Entre otros: Canadá, China, Emiratos Árabes, Qatar, Arabia Saudí, Kuwait, Cuba… En estos casos, necesitarás una legalización consular completa.

¿Y ahora qué?

¿Tienes que traducir y legalizar documentos? ¿No sabes por dónde empezar? No estás solo. Desde iTrad llevamos años ayudando a personas como tú, con rigor, con transparencia y sin rodeos.

Contacta con nosotros y te decimos exactamente qué necesitas en tu caso, sin letra pequeña.

Porque sí, el orden importa. Pero contar con quien te guíe… importa aún más.

Compartir por:

Entradas relacionadas

wefsvsdas3eqwd-359x180
TRANSCREACIÓN Y PUBLICIDAD EN LA TRADUCCIÓN
Puede que aún no hayas oído hablar de «transcreación» o «transcreation» , pero es un factor clave como estrategia de...
ia-750x510
IMPACTO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LA TRADUCCIÓN AUTOMÁTICA
La comunicación ha evolucionado a pasos agigantados. Desde las pinturas rupestres hasta la revolución digital. Casi todas las especies tienen...
laportada-750x342
ANALIZAMOS LAS PALABRAS DE LA SEMANA: PASAPORTE, PUCHERAZO Y BENIDORM
Febrero llega lleno de polémicas y su escaparate: los medios de comunicación. La política y Eurovisión, dos escenarios polarizados con...