Hay decisiones que no admiten margen de error. Firmar la compraventa de una casa, aceptar una donación entre familiares o dejar por escrito un acuerdo de arras antes de un notario son de esas que conviene hacer bien desde el minuto uno. Y si hay más de un idioma de por medio, la única opción válida es una: una traducción oficial, profesional y jurídicamente impecable.
¿Y qué significa eso? Que tu contrato, si va a cruzar fronteras o se firma entre personas de diferentes lenguas, no puede quedarse en una traducción de andar por casa. Necesita el sello, la firma y el rigor de un traductor jurado. Alguien que entienda que “arras penales” no son “penalty clauses” sin más, que sepa cómo se traduce un usufructo o cómo se matiza un “vicio oculto” en inglés legal.
Traducir contratos jurídicos no es lo mismo que traducir textos: es otro mundo (y otro idioma)
Qué es una traducción oficial (y por qué tu notario la quiere con sello)
Vamos al grano. Una traducción oficial, también llamada traducción jurada, es un documento traducido por un traductor autorizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores (en España) o su homólogo en otros países. Este traductor firma, sella y certifica que la traducción es fiel y exacta al original. Y eso le da validez legal.
Pero no es solo una cuestión de forma. Lo que traduce un traductor jurado es un acto jurídico completo, no solo palabras. Por eso este tipo de traducción se exige en juzgados, notarías, embajadas, registros, y administraciones de todo tipo.
Y sí: sin ella, muchas veces tu contrato no vale nada, por muy bien redactado que esté.
Diferencias entre compraventa, arras y donación (y por qué cada una exige una traducción distinta)
Contrato de compraventa
Es la joya de la corona. La traducción debe recoger hasta el último detalle: condiciones, cláusulas suspensivas, cargas, hipotecas, plazos, penalizaciones, impuestos… Traducir mal una sola cláusula puede invalidar el contrato o generar ambigüedad jurídica. Aquí no se perdona ni una coma.
Documento de arras
Compromiso previo. Aquí se juega con fuego: si se incumple, puede implicar perder la señal entregada o tener que devolver el doble. Además, existen tres tipos: arras penales, confirmatorias o penitenciales. Cada una tiene implicaciones legales distintas y su traducción debe dejarlo cristalino.
Truco real: en inglés, “earnest money” o “deposit” no siempre distingue entre los tres tipos de arras del derecho español. Si el traductor no explica la figura exacta, puede haber problemas en tribunales extranjeros.
Contrato de donación
Suena simple, pero no lo es. Al no haber intercambio económico, las donaciones tienen implicaciones fiscales, civiles y familiares. A veces, requieren escritura pública, aceptación expresa o prueba de consentimiento. Una mala traducción puede interpretarse como compraventa encubierta, lo cual puede disparar impuestos no previstos.
Cómo se hace bien: pasos prácticos para no equivocarte (ni perder tiempo ni dinero)
1. Evalúa si el documento necesita ser traducido oficialmente
Regla básica: si va a usarse en otro país o ante una administración pública, la respuesta es sí. Si tienes dudas, consúltalo con tu notaría o con un servicio como iTrad, donde te orientan sin compromiso.
2. Comprueba si el documento necesita estar legalizado o apostillado
Muchos documentos jurídicos requieren Apostilla de La Haya antes de ser traducidos. Si lo haces después, la traducción ya no será válida para determinados países.
Pro tip: asegúrate de que la apostilla también se traduzca, si la administración de destino lo exige.
3. Entrega una copia clara y completa al traductor jurado
Ni fotos mal escaneadas, ni páginas incompletas. Todo cuenta. El traductor no inventa lo que no ve.
4. Recibe tu traducción jurada con sello y firma
El resultado es un documento firmado, sellado y unido al original, con certificación incluida. Puede ser digital con firma electrónica válida o físico en papel (según lo que exija el país o la institución).
¿Y si me salto el protocolo? Riesgos reales de no hacerlo como toca
- Que tu contrato no se inscriba en el Registro de la Propiedad.
- Que Hacienda interprete otra cosa y te suba la factura fiscal.
- Que un notario o juez lo rechace por “falta de equivalencia legal”.
- Que surjan litigios por traducciones ambiguas.
Servicios que marcan la diferencia cuando eliges bien
En iTrad, no solo traducimos, te acompañamos jurídicamente en todo el proceso:
Asesoría preventiva antes de traducir
Revisamos que el documento original esté bien redactado, que no contenga contradicciones o frases intraducibles que te puedan complicar después.
Traducción exprés cuando el tiempo apremia
Lo sabemos: hay veces que vas contra reloj. Nos adaptamos a urgencias sin sacrificar precisión ni legalidad.
Preguntas frecuentes con respuestas claras (sin rodeos)
¿Vale una traducción hecha por alguien bilingüe?
No. Para que tenga valor legal, debe estar hecha por un traductor jurado reconocido. No importa que sea abogado, nativo o licenciado. Si no tiene sello oficial, no sirve.
¿Puedo usar la misma traducción para varios trámites o países?
Depende del idioma y del país. Una traducción jurada al inglés puede servir en Reino Unido, Irlanda o EE.UU., pero no siempre en Canadá o Australia. Algunos países piden traducciones hechas por traductores de su propia lista oficial.
¿Cuánto tarda?
Una traducción estándar puede tardar entre 2 y 4 días hábiles, pero todo depende del volumen y la urgencia. Si vas justo de tiempo, cuéntalo desde el principio: hay soluciones.
¿Y si tengo que traducir varios documentos?
Se pueden agrupar en un solo encargo, lo que agiliza plazos y evita repeticiones. Además, permite que el traductor mantenga coherencia terminológica en todo el conjunto (importantísimo si hay contratos relacionados entre sí).
La traducción oficial no es un trámite más, es tu escudo legal
Cuando firmas algo tan serio como una compraventa, una donación o un contrato de arras, lo que pones sobre el papel puede cambiar tu patrimonio, tu futuro y tus derechos. Si hay otro idioma de por medio, no hay espacio para las medias tintas.
¿Un contrato mal traducido? Puede ser papel mojado.
¿Un término jurídico mal interpretado? Puede implicar miles de euros en impuestos o años de litigios.
Por eso, si estás en esa situación, actúa con cabeza:
- Busca profesionales acreditados.
- Asegúrate de que conocen el derecho español y el del país destino.
- Y si no sabes por dónde empezar, ponte en manos de quienes lo hacen cada día.
En Traductores Jurados iTrad, llevamos años ayudando a clientes como tú a traducir bien, cumplir la ley y dormir tranquilos.
¿Tienes ya tu contrato? ¿Estás en plena negociación? Escríbenos sin compromiso y dinos qué necesitas. Nosotros nos encargamos del resto.


