¿Te rechazan un documento en el extranjero? Puede ser por la traducción

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Te piden un papel. Lo entregas. Te dicen que está mal. Lo revisas. Descubres que todo estaba bien… salvo la traducción. ¿Te suena? Bienvenido al club de los trámites internacionales fallidos por una coma mal puesta o por confiar en “el primo que sabe inglés”.

Sí, a veces un simple error en la traducción de un documento puede hacer que todo un proceso -visado, matrícula, convalidación, lo que sea- se venga abajo. Y no, no es un capricho burocrático. Es algo bastante más serio.

¡Vamos a verlo!

La traducción jurada no es un invento para sacar dinero

Hay una gran diferencia entre traducir un documento y hacer una traducción jurada. ¿La clave? La jurada va firmada, sellada y bendecida por un traductor autorizado por el Ministerio como los de Traductores Jurados iTrad. No es que traduzca mejor que otros (aunque debería), sino que su firma vale legalmente. Sin eso, tu documento es papel mojado en muchos países.

Lo que nunca debes hacer (pero muchos hacen)

  1. Pedirle el favor a un amigo bilingüe. No es lo mismo saber inglés que saber traducir. Y desde luego, no es lo mismo traducir que certificar legalmente una traducción. Spoiler: tu amigo no puede hacerlo.
  2. Confiar en Google Translate. No es broma. Ha pasado. Y sí, lo han rechazado.
  3. Pensar que todos los países funcionan igual. Spoiler 2: no. Cada país tiene sus reglas, sus formatos, sus manías administrativas. Algunos quieren apostilla. Otros, legalización. Y casi todos quieren que todo esté perfecto o simplemente no lo aceptan.

Detalles que cuestan disgustos (y dinero)

Una fecha mal escrita, un nombre con un acento de más, un término legal mal traducido… y adiós trámite. Hay países donde no se andan con tonterías. Si el traductor pone «diploma» en lugar de «degree certificate», por ejemplo, podrías estar en problemas. Y sí, aunque signifiquen más o menos lo mismo, para ellos no es lo mismo.

El formato también importa

Y no hablamos del tipo de letra (aunque en algunos sitios también son muy tiquismiquis). Hablamos de firmas, sellos, encabezados. Si la traducción jurada no sigue el formato que exige el país destino, es como si no existiera. No exageramos.

¿Se puede traducir uno mismo el documento?

Puedes. Pero no deberías. Y en la mayoría de los casos, no sirve de nada. Aunque domines el idioma, no tienes el sello, la firma, ni la acreditación. Y eso es lo que vale.

¿Cuánto tarda esto?

Depende del documento y del traductor. Pero calcula entre tres y cinco días laborables. Eso si todo va bien. Si dejas el trámite para el último momento -como casi todos hacemos-, prepárate para correr o pagar extra.

En resumen: Más vale prevenir que traducir dos veces

Si vas a presentar documentos en el extranjero, asegúrate de que la traducción es jurada, que el traductor está autorizado y que conoces los requisitos específicos del país. No lo dejes al azar, ni al corrector del Word.

Porque, a veces, el mayor obstáculo para estudiar, trabajar o vivir fuera no es el idioma, sino un sello que falta en una hoja mal traducida.

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