CÓMO ES SER TRADUCTOR LITERARIO

CÓMO ES SER TRADUCTOR LITERARIO

CÓMO ES SER TRADUCTOR LITERARIO

En un país como España, donde los traductores literarios se han dejado la piel para poder subsistir, la cantidad de obras literarias que se traducen va en aumento. El mundo de la literatura siempre ha sido uno de los pilares de todas y cada una de las civilizaciones y su intercambio entre sociedades, idiomas y culturas, ha constituido un elemento clave para el desarrollo de la humanidad. Aquí entra en juego la traducción literaria, una herramienta imprescindible para dar a conocer obras de literatura a nivel internacional. Por lo tanto, el traductor literario es una pieza clave para la transmisión de la literatura. Sin embargo, en la actualidad, el sector de la traducción literaria es uno de los más precarios en el mundo de la traducción. Por ello, en la publicación de hoy, abordaremos cómo es ser traductor literario.

¿Qué es la traducción literaria?

A la hora leer una obra literaria, pocas veces se nos viene a la cabeza el traductor que ha hecho posible esa transmisión de arte extranjero. Sin embargo, cabe recordar que, mientras que los escritores hacen la literatura nacional, son los traductores los que hacemos la literatura universal. En España, la situación laboral del traductor literario no es muy optimista. A menudo en la sombra y sujeto a condiciones laborales generalmente pésimas, el traductor literario es una figura de gran valor para la cultura y la literatura. Normalmente, se le relega a un segundo plano; no obstante, junto con el autor original de la obra, el traductor literario se vuelve «dueño» de la versión traducida.

Luces y sombras en la traducción literaria

Las versiones traducidas que mejoran las originales son variadas y múltiples. Pese a ello, no siempre se echan flores a las traducciones de obras literarias. Una buena o mala traducción influye en la opinión final sobre la obra. De hecho, no nos sorprende que muchas de las obras literarias no puedan traducirse bajo condiciones óptimas de trabajo. Mientras que el mundo editorial no pasa por su mejor momento, la figura del traductor literario tiene que hacer frente a plazos de entrega disparatados, tarifas ilusorias, jornadas interminables, etc.

Lo que está claro es que la figura del traductor literario es sin duda necesaria en el mundo globalizado en el que vivimos. No descuide la traducción de los documentos del mundo literario, puesto que es imprescindible para una obra literaria un tratamiento profesional, creativo y original, por un traductor literario cualificado y que actúe como guardián de la calidad.

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